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Quiénes Somos

Iglesia Pentecostal En Winnipeg

Somos una comunidad cristiana vibrante, ubicada en Winnipeg, Manitoba, comprometida a vivir conforme a las enseñanzas de las Sagradas Escrituras. Nos bendice contar con hermanos y hermanas de más de diez países de Latinoamérica, cuya diversidad de culturas y edades enriquece nuestra congregación y refleja la unidad en Cristo.

Creemos en la importancia de un espacio de adoración en español, donde podamos mantener viva nuestra identidad cultural y fortalecernos mutuamente en la fe. El idioma nos permite comprender la Palabra de Dios con mayor profundidad y cercanía, guiándonos en nuestro caminar espiritual.

Te extendemos una cálida invitación a participar en nuestros servicios, donde juntos exaltamos el nombre de nuestro Señor Jesucristo y crecemos en el conocimiento de su Palabra. Aquí encontrarás un hogar espiritual donde serás bienvenido, amado y motivado a servir a Dios con pasión.

Fundamentos de Nuestra Fe
Misión

Predicar con claridad y poder el Evangelio transformador de Jesucristo, impulsando el arrepentimiento y la conversión para experimentar la plenitud del Espíritu Santo, amar y servir a la comunidad con compasión, y llevar el mensaje de salvación a Winnipeg y hasta lo último de la tierra, como una iglesia pentecostal misionera.

Valores Principales
Amor

Mostrar el amor de Cristo a través del servicio y la comunión entre los miembros de la iglesia. “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” (Juan 13:34).

Humildad

Promover una vida de humildad y arrepentimiento genuino, reconociendo nuestras faltas y buscando la transformación a través de la obediencia a Dios. “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.” (1 Pedro 5:6).

Respeto y Tolerancia

Fomentar el respeto y la tolerancia hacia las diferencias culturales, acogiendo a personas de diversas procedencias. “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.” (Colosenses 3:14).

Compromiso Espiritual

Estar comprometidos con la búsqueda esforzada de Dios mediante la oración, el ayuno y el estudio profundo de la Palabra. “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.” (Efesios 5:1).

Servicio

Trabajar con dedicación en los ministerios de la iglesia para servir a los necesitados y mostrar el amor de Cristo a la comunidad. “Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Marcos 10:45).

Unidad en Cristo

Promover la unidad en la fe y en la comunidad, llevando a todos a la obediencia y la transformación espiritual en Cristo. “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.” (Juan 17:21).

Verdad

Siendo columna de la verdad, vivimos conforme a la Palabra de Dios, promoviendo la transparencia y cumpliendo con el propósito divino de reflejar Su verdad al mundo: “Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (1 Timoteo 3:15).

Propósito
Predicar el Evangelio Claramente:

La misión principal de la iglesia es proclamar el Evangelio de Jesucristo de manera clara y sin vergüenza. Esto implica declarar el poder del Evangelio para la salvación de todos los que creen, predicar persistentemente la Palabra de Dios, corrigiendo y exhortando pacientemente a los creyentes. Además, se trata de derribar argumentos y altiveces que se oponen al conocimiento de Dios. Llevando los pensamientos a la obediencia de Cristo y discernir los espíritus para evitar los falsos profetas.

Grupos de Crecimiento
Nuestros Grupos de Crecimiento: Crecimiento Espiritual y Comunidad Vibrante

En la Iglesia Pentecostal Triunfantes en Cristo, creemos firmemente en el poder transformador de la Palabra de Dios y en el valor de crecer juntos en la fe. Nuestros Grupos de Crecimiento son el corazón de nuestra comunidad, diseñados para profundizar tu vida espiritual y fortalecer tus lazos con otros creyentes.

¿Qué son y cómo funcionan?

Son reuniones semanales que tienen lugar en hogares, lideradas por el pastor principal o un miembro activo de la iglesia con un buen testimonio y profundo conocimiento de la Biblia. Su propósito principal es fomentar tu crecimiento espiritual a través del estudio profundo de la Palabra de Dios y la oración, además de promover una rica convivencia y la unidad genuina entre los miembros.

En cada encuentro, nos enfocamos en:
Estudio Bíblico Profundo

Dedicamos tiempo central a la enseñanza y el análisis de las Escrituras, buscando comprender y aplicar los principios de Dios a nuestra vida diaria, impulsando tu madurez espiritual.

Oración Ferviente

Un espacio íntimo para compartir peticiones, interceder unos por otros y experimentar el poder de la oración colectiva, fortaleciendo nuestra dependencia de Dios.

Comunión Edificante

Disfrutar de un tiempo de compañerismo, apoyo mutuo y edificación en un ambiente cercano y familiar, construyendo lazos fuertes dentro de nuestra familia espiritual.

Liderazgo y Expansión: Multiplicando el Discipulado y la Conexión

Los líderes de nuestros Grupos de Crecimiento están comprometidos con la capacitación y el discipulado bíblico de los miembros. Ellos guían el estudio, velan por el desarrollo espiritual de cada participante y fomentan relaciones colaborativas y respetuosas que enriquecen nuestra comunidad. A medida que nuestros grupos crecen, identificamos y preparamos a nuevos líderes para establecer más puntos de reunión en la ciudad, ampliando así el alcance de la Palabra de Dios y la oportunidad de comunión profunda. Siempre buscamos servir con amor y esfuerzo, como para el Señor [Colosenses 3:23].

¡Te invitamos a conocer los Grupos de Crecimiento disponibles entre semana! Pregunta por el más cercano y fortalece tu vida espiritual mientras compartes con nuestra comunidad.
Reflexión Semanal
El vino nuevo y la necesidad de un corazón renovado

“Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Más el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan.” San Lucas 5:37-38 RVR1960

Cuando el Señor Jesús habló en este pasaje del vino nuevo y los odres viejos, utilizó una imagen cotidiana para revelar una verdad espiritual profunda. El vino nuevo, al fermentar, continúa expandiéndose; es un proceso activo, vivo, imposible de detener. Los odres viejos, hechos de piel ya endurecida, habían perdido su elasticidad. No podían adaptarse a esa expansión y, al intentar contener el vino nuevo, terminaban rompiéndose. El resultado era grave: no solo se perdía el odre, también se derramaba el vino.

Con esta enseñanza, Jesús dejó claro que la obra del Reino de Dios no puede ser contenida en corazones rígidos, inflexibles o cerrados al cambio. El vino nuevo representa la vida del Reino, la obra continua del Espíritu, la gracia que transforma y sigue creciendo. Los odres representan el corazón humano, nuestras actitudes internas, nuestras disposiciones espirituales. Cuando el corazón se vuelve duro, defensivo o aferrado a lo conocido, pierde la capacidad de acompañar lo que Dios está haciendo. No porque el vino sea malo, sino porque el recipiente ya no es adecuado.

El Señor no estaba proponiendo un ajuste superficial ni una mejora externa. Estaba señalando que lo nuevo de Dios exige una transformación profunda del interior. Un corazón que no es renovado se vuelve incapaz de sostener la expansión de la vida espiritual. La rigidez interior genera resistencia, control y temor, y termina limitando lo que Dios quiere hacer. En cambio, un odre nuevo es flexible, sensible y dispuesto a ser estirado. Puede adaptarse a la obra de Dios sin romperse, permitiendo que el vino nuevo cumpla su proceso.

Esta enseñanza se enmarca plenamente en el llamado de Jesús a aprender de Él, quien se presenta como manso y humilde de corazón (Mateo 11:29–30). La humildad hace al corazón enseñable; la mansedumbre lo vuelve dócil y flexible. Un corazón humilde no se endurece frente a la corrección ni se resiste a la transformación. Un corazón manso permite que Dios obre, aun cuando eso implique ser moldeado y cambiado.

En este trimestre, bajo el lema “Honrando a Cristo siendo mansos y humildes de corazón”, somos llamados a examinarnos: ¿somos odres viejos o corazones renovados? Honramos a Cristo cuando cultivamos humildad, docilidad y flexibilidad espiritual, permitiendo que el vino nuevo de Su Espíritu siga expandiéndose en nosotros y a través de nosotros.

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Nuestra Comunidad

En nuestra iglesia valoramos profundamente la comunión fraternal. Durante los meses de invierno, después de nuestros servicios dominicales, compartimos una comida con todos los miembros e invitados, disfrutando de un tiempo especial de convivencia. Además, organizamos diversas actividades que fortalecen nuestros lazos de hermandad, fomentando la unidad y el amor entre nosotros como familia en Cristo.